Podríamos vestirlo con eufemismos sobre la libertad de prensa, pero mejor hablemos claro: de adulto a adulto, como se hacía antes.
Seguro que lo has notado. La mayoría de los grandes periódicos han levantado un “muro de pago”. Te piden una cuota para leer sus noticias y, sin embargo, cuando entras, sigues viendo publicidad institucional y anuncios de grandes corporaciones.
En el fondo, cobran dos veces: a ti y al poder.
Pero nadie puede servir a dos amos a la vez. Cuando el dinero político entra en juego, la mirada se enturbia. Las noticias empiezan a sonar demasiado a lo que conviene que pienses, y el respeto por tu inteligencia se pierde entre el ruido, la prisa y la distracción.
En The Epoch Times hemos elegido el camino menos cómodo: el de la Tradición.
La de hacer las cosas bien, aunque cueste. La de responder ante la verdad, no ante la conveniencia.
Por eso hemos decidido ser un oasis. Aquí no encontrarás muros que te impidan leer. No encontrarás banners que interrumpan tu atención. No encontrarás agendas ocultas.
¿Y por qué esta página está tan limpia? Porque renunciar a la publicidad es la única forma de garantizar que nadie —nadie— pueda levantar un teléfono para decirnos qué se publica y qué se calla.
Esta firmeza no es una estrategia. Es nuestra historia.
Nuestros fundadores aprendieron el precio real de la Verdad de la forma más dura: en China, bajo la persecución de un régimen totalitario. Muchos pagaron con la cárcel y algunos, incluso, con su vida, por el simple hecho de intentar contar lo que no se permitía contar.
Hoy, el Partido Comunista Chino, uno de los regímenes más poderosos del planeta, sigue intentando silenciarnos. Y nosotros seguimos aquí: sin amedrentarnos, trabajando cada mañana con la misma idea sencilla —que la verdad merece ser contada.
Si no nos doblegamos ante ellos, menos aún nos doblegaremos por una subvención o por un anuncio corporativo.
Pero la independencia tiene un precio. La luz, los servidores y el trabajo de periodistas que investigan de verdad se pagan cada mes.
No pedimos caridad. Te proponemos una inversión en integridad.
No te pedimos que pagues para «desbloquear» un artículo. Nuestra información esencial seguirá siendo abierta, porque la verdad no debe convertirse en un lujo.
Lo que te pido es un gesto distinto: dar un paso al frente para sostener la estructura que hace posible esa verdad se siga contando.
Porque, si no la financian los lectores, alguien lo hará… y pedirá algo a cambio.
Y si no protegemos hoy este legado de prensa honesta, ¿qué mundo informativo quedará mañana para tus hijos y nietos?
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Para quien ha decidido no permitir que la opacidad y el ruido ganen terreno.
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Legado y Autoridad.
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Nosotros siempre elegiremos responderte con rigor y respeto.
Sandra Flores
Directora, The Epoch Times España
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